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La actividad física como medio de terapia

Entendemos la actividad física como propiedad metafísica del ser humano, la comprendemos como un suceso y una condición que siempre ha existido, caracterizado como ese hacer que proporciona sentido a la vida de la persona y cuya realización puede encontrarse una autosatisfacción o un medio para alcanzar otras aspiraciones.

En otras palabras es todo comportamiento motivado intrínsecamente a participar en una acción, en un qué hacer, consciente de ser efectivo en el ambiente, encaminado a satisfacer sus roles individuales.

Siendo así, la actividad física cubre las distintas necesidades vitales del ser humano y, de esta manera, ayuda a conseguir el equilibrio vital, en sus distintos niveles: físico, mental o intelectual, emocional y espiritual. Es por ello, que el referirnos a la actividad desde terapia, se entiende como: “el medio por el cual se logra un propósito específico en una ocasión particular”, interpretándose como toda aquella actividad física o movimiento corporal que realiza el ser humano durante un determinado periodo de tiempo, ya sea en su trabajo o actividad laboral y en sus momentos de ocio o tiempo libre, que aumenta el consumo de energía considerablemente y el metabolismo basal; y que involucra una serie de reglas o normas a desempeñar dentro de un espacio ó área determinada (campo de juego, cancha, tablero, mesa,entre otros) y al igual que otro tipo de actividad implica el uso de diferentes componentes para su ejecución.
Y es allí, donde la Terapia Ocupacional considerándose una disciplina que utiliza la actividad como medida terapéutica, resalta la posibilidad que existe de usar la actividad física según el objetivo de su intervención. Es decir, podríamos empezar por lúdica, cuando el objetivo es el entretenimiento o diversión; salud, cuando tratamos de mejorar nuestro estado general físico y mental; estético, cuando el objetivo es mejorar nuestra figura; competitivo, cuando el objetivo es ganar a los demás; aventura, cuando el objetivo es superar retos; extremo cuando el objetivo es llegar al límite de lo posible. Estos son solo unos supuestos de la finalidad a la que le disponga cada persona para ejecutar la actividad física dentro sus diferentes actividades de la vida diaria.

Es por ello,que resaltamos que la actividad física ha demostrado ser una práctica sumamente beneficiosa en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud, así como un medio para forjar el carácter, la disciplina, la toma de decisiones y el cumplimiento de las reglas beneficiando así el desenvolvimiento del practicante en todos los ámbitos de la vida cotidiana,

A continuación se puede considerar como propósitos en el que hacer terapéutico para con el individuo:

• Ayuda a mantener y mejorar la fuerza y la resistencia muscular, incrementando la capacidad funcional para realizar otras actividades físicas de la vida diaria.
• Ayuda a mantener la estructura y función de las articulaciones. La actividad física de intensidad moderada, no produce daño articular y por el contrario puede ser beneficiosa para la artrosis.
• Mejora la imagen personal y permite compartir una actividad con la familia y amigos.
• Ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés.
• Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.
• En adultos de edad avanzada, disminuye el riesgo de caídas, ayuda a retrasar o prevenir las enfermedades crónicas y aquellas asociadas con el envejecimiento. De esta forma mejora su calidad de vida y aumenta su capacidad para vivir de forma independiente.
Así mismo, se puede manifestar otros beneficios para la salud como:
• Disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en general y en especial de mortalidad por cardiopatía isquémica en grado similar al de otros factores de riesgo como el tabaquismo.
• Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, y disminuye los valores de tensión arterial en hipertensos.
• Mejora el perfil de los lípidos en sangre (reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL).
• Mejora la regulación de la glucemia y disminuye el riesgo de padecer diabetes no insulino dependiente.
• Mejora la digestión y la regularidad del ritmo intestinal.
• Disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon, uno de los más frecuentes y sobre el que al parecer existe mayor evidencia.
• Incrementa la utilización de la grasa corporal y mejora el control del peso.
• La actividad física y de forma especial aquella en la que se soporta peso, es esencial para el desarrollo normal del hueso durante la infancia y para alcanzar y mantener el pico de masa ósea en adultos jóvenes.
• Ayuda a conciliar y mejorar la calidad del sueño.
• Ayuda a establecer unos hábitos de vida cardio saludables en los niños y combatir los factores (obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.) que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
• Ayuda a controlar y mejorar la sintomatología y el pronóstico en numerosas enfermedades crónicas (Cardiopatía isquémica, Hipertensión arterial,
• Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Obesidad, Diabetes, Osteoporosis, etc.).
• Disminuye la mortalidad tanto en adultos jóvenes como en los de mayor edad, siendo incluso menor en aquellos que tan sólo mantienen un nivel de actividad física moderado que en los menos activos o sedentarios.
• Por último, todos estos beneficios tendrán una repercusión final en la reducción del gasto sanitario. Este es un argumento de peso para que tanto las administraciones públicas como privadas apoyen la promoción de la actividad física en todos los estamentos de nuestra sociedad.